Especialidades gastronómicas Bélgica
La gastronomía de Bélgica es mucho más que chocolate y cerveza, es una rica fusión entre la tradición culinaria francesa y la contundencia de las influencias germánicas. Con ingredientes locales de primera calidad y una maestría artesanal reconocida a nivel mundial, el recetario belga sorprende por su variedad y profundidad de sabores.
A continuación, en este artículo, queremos presentarte 25 especialidades gastronómicas, presentadas por orden alfabético, que deberías probar sí o sí cuando visites el país:
1.- Anguilles au vert
Anguilles au vert son un plato tradicional de la región de Flandes que consiste en trozos de anguila de río cocinados en una vibrante salsa verde a base de una selección de hierbas frescas (acedera, perifollo, perejil, menta y salvia) y vino blanco. Se sirve frío o caliente con pan.
2.- Bombones de chocolate belga (pralines)
Inventados en Bruselas a principios del siglo XIX, los
Pralines
son pequeños bombones de chocolate rellenos de ganache, crema de frutos secos o mazapán. Marcas como Neuhaus, Godiva o Pierre Marcolini son referentes mundiales.
3.- Boulets à la liègeoise
Típicas de la región de Lieja, son grandes albóndigas de carne picada de ternera y cerdo bañadas en una salsa agridulce única, elaborada a base de sirope de Lieja (frutas caramelizadas como manzanas y peras), cebolla y vinagre.
4.- Boulette de Romedenne
Boulette de Romedenne
es un queso artesanal de leche cruda de vaca con una forma cónica muy característica y una corteza lavada. Su aroma es fuerte y penetrante, ideal para los amantes de los quesos con carácter.
5.- Carbonade flamenca
Carbonade flamenca es un guiso de ternera tierno y confortante, cocinado a fuego lento durante horas con cerveza de abadía o trapense, cebolla, pan de jengibre y mostaza. Su salsa es densa, ligeramente agridulce y perfecta para acompañar con puré de patatas o patatas fritas.
6.- Cerveza Lambic y Gueuze
Estilos únicos de fermentación espontánea elaborados en el valle del río Senne. La
Gueuze
es el resultado de mezclar
Lambics
jóvenes y viejas, logrando una bebida efervescente, seca y con notas ácidas similares a la sidra.
7.- Cervezas Trapenses
Bélgica cuenta con algunas de las pocas abadías trapenses del mundo autorizadas para elaborar cerveza (Chimay, Orval, Westmalle, Westvleteren, Rochefort y Achel). Son cervezas de alta fermentación, complejas y de gran graduación alcohólica.
8.- Croquettes de crevettes
De textura crujiente por fuera y un interior cremoso y marino gracias al intenso sabor de los camarones grises del Mar del Norte, las
Croquettes de crevettes (croquetas de camarones grises) suelen servirse con unas gotas de limón y perejil frito.
9.- Cuberdons
Las
Cuberdons
(Narices de Gante) son un dulce tradicional con forma de cono puntiagudo y textura gelatinosa. Su exterior es ligeramente firme y su interior es un almíbar líquido con un intenso sabor a frambuesa.
10.- Gofre de Bruselas
Más ligero, aireado, rectangular y con alveolos profundos… Así es el
Gofre de Bruselas… Se sirve caliente y suele espolvorearse con azúcar glass, o bien coronarse con nata montada, chocolate fundido y fresas.
11.- Gofre de Lieja
Denso, pesado y de bordes irregulares. La clave de este gofre es el azúcar perlado que se mezcla en la masa y se carameliza al entrar en contacto con la gofrera, creando una textura exterior crujiente y un interior tierno.
12.- Jambon d’Ardenne
El
Jambon d’Ardenne es un jamón curado con Indicación Geográfica Protegida (IGP). Procede de la región boscosa de las Ardenas, donde se sala en seco y posteriormente se ahúma ligeramente con madera de roble y haya, logrando un perfil ahumado inconfundible.
13.- Kriek
Kriek
es una variedad de
cerveza lambic a la que se añaden cerezas ácidas enteras durante meses, macerando en barricas de roble y dando como resultado una bebida frutal, refrescante y de color rubí.
14.- Moules-frites
Moules frites es el plato nacional por excelencia. Consiste en una cazuela de mejillones frescos (generalmente cocidos al vino blanco, con apio, cebolla y mantequilla o en salsa de crema) servidos con una generosa porción de crujientes
patatas fritas belgas.
15.- Pain à la grecque
A pesar de su nombre, este pan no tiene origen heleno, sino bruselense. Es un bollo plano y alargado de masa de pan dulce, espolvoreado con una generosa capa de azúcar granulado que le aporta un toque crujiente.
16.- Patatas fritas belgas
Las
Patatas fritas belgas no son simples patatas fritas; tienen denominación casi sagrada. Se cortan a mano en bastones gruesos y se someten a una doble fritura en grasa animal (tradicionalmente grasa de buey), lo que garantiza un exterior crujiente y un interior tierno. Se acompañan de una amplia variedad de salsas (andaluza, samurái, tártara, mayonesa…).
17.- Pàté gaumais
Este plato es un pastel de carne tradicional de la región de Gaume. Consiste en carne de cerdo marinada en vino blanco con hierbas y especias, envuelta en una masa de hojaldre crujiente y horneada. Se puede comer tanto frío como caliente.
18.- Queso de abadía
Este tipo de queso semicurado o curado se elabora tradicionalmente en monasterios (como Maredsous, Passendale o Chimay). Muchos de ellos se lavan con cerveza durante su maduración, lo que les confiere una corteza aromática y un sabor intenso.
19.- Salade liègeoise
La Ensalada de Lieja es una ensalada templada reconfortante que combina judías verdes, patatas cocidas y dados de tocino o panceta salteada, todo ello ligado con un toque de vinagre de vino que equilibra la grasa del cerdo.
20.- Speculoos
Las
Speculoos
son galletas crujientes y especiadas (con canela, clavo, nuez moscada y jengibre) con un característico color tostado. Tradicionalmente se consumen durante la festividad de San Nicolás, pero hoy están presentes todo el año (incluso en formato crema para untar).
21.- Steak tartare
Aunque se consume en varios países europeos, en Bélgica es un clásico de las
brasseries. Se elabora con carne de ternera cruda y picada a mano, aliñada con alcaparras, cebolla, mostaza, salsa Worcestershire, yema de huevo y hierbas frescas…
22.- Tarta de arroz de Verviers
Esta tarta es una tarta tradicional de la zona francófona que consiste en una base de masa de hojaldre o quebrada rellena de una cremosa papilla de arroz con leche aromatizada con vainilla.
23.- Tomates crevettes
Este es un entrante frío muy popular en verano. Consiste en un tomate fresco vaciado y relleno de diminutos camarones grises del Mar del Norte, mezclados con una suave mayonesa casera.
24.- Waterzooi
Originario de Gante, este estofado tradicional se elabora originalmente con pescado de río (aunque hoy en día es muy común encontrarlo de pollo). Se cocina con verduras en juliana, caldo, yema de huevo y nata, logrando una textura cremosa y un sabor delicado.
25.- Witloof au gratin
Las endibias son el orgullo agrícola de Bélgica. En este plato, se envuelven en lonchas de jamón cocido, se cubren con una abundante salsa bechamel y queso y se gratinan al horno hasta dorarse.








