Diario de Viaje: Crucero de 8 días por el Mediterráneo II

Jet lag Adictos • 6 de mayo de 2026

El Viaje

Con la experiencia, más que satisfactoria, del año anterior realizando un crucero con nuestro bebé de 7 meses, vimos con muy buenos ojos realizar otro crucero en familia para ese año… Nos decantamos, nuevamente, por un Crucero por el Mediterráneo…


Después de realizar una búsqueda exhaustiva en internet para encontrar nuestro viaje ideal, nos decantamos por contratar todos los servicios por separado. El tren AVE lo contratamos a través de Trainline y el crucero a través de Viajes El Corte Inglés.


Puedes visitar la web de Trainline aquí y la de Viajes El Corte Inglés aquí.


Esto fue lo que contratamos:


Crucero de 8 días por el Mediterráneo. Del 12 al 19 de Julio de 2025. Precio total (2 adultos + 1 bebé): 3634,75 €.


  • Tren.


o  Madrid (PTA. ATOCHA-ALMU) - Barcelona (SANTS).

o  Barcelona (SANTS) - Madrid (PTA. ATOCHA-ALMU).

o  Elección de asientos.

o  3 Maletas incluidas/persona.


  • 8 días de Crucero por el Mediterráneo (PC). Camarote con balcón.


o  Día 1: Barcelona.

o  Día 2: Cannes (Francia).

o  Día 3: Génova (Italia).

o  Día 4: La Spezia (Italia).

o  Día 5: Civitavecchia (Italia).

o  Día 6: Navegación.

o  Día 7: Palma de Mallorca.

o  Día 8. Barcelona.


  • Experiencia Fantástica en el Crucero.


o  Elección de camarote.

o  Paquete de bebidas para el crucero.


  • Seguro de viaje especial cruceros (Cancelación + Asistencia).


Contratamos el seguro de viaje Go cruise de InterMundial que nos ofrecía protección tanto a bordo del barco como en tierra.


Puedes visitar la web de InterMundial aquí.

El Itinerario

Día 0: Madrid - Barcelona.

Días 1-6: Crucero por el Mediterráneo.

Día 7: Barcelona - Madrid.

Índice

  • Preparativos.
  • Día 0: Madrid – Barcelona y… ¡al abordaje!
  • Día 1: Mónaco.
  • Día 2: Génova.
  • Día 3: Cinque Terre.
  • Día 4: Roma.
  • Día 5: En alta mar.
  • Día 6: Palma de Mallorca.
  • Día 7: Barcelona – Madrid.

Preparativos

Para nuestro viaje, tuvimos que realizar los siguientes preparativos:


  • Solicitud de la tarjeta sanitaria europea.


Para viajar seguros, solicitamos la tarjeta sanitaria europea a través de la web de la Seguridad Social.

  • Realización del itinerario general.
  • Compra de paquete de internet para 2 dispositivos para el crucero. Precio total: 123,20 €.
  • Reserva de la excursión Cannes: Mónaco y Montecarlo. Precio total (2 adultos + 1 bebé): 82 €.


Hicimos la reserva de esta excursión con una agencia de excursiones externa a la de la naviera a través de Civitatis pues nos proveía de la misma excursión que ésta pero prácticamente a mitad de precio y con guía en español garantizado.


Puedes visitar la web de Civitatis aquí.


  • Compra de la tarjeta Cinque Terre Train Card. Precio total (2 adultos): 54 €.


Adquirimos las tarjetas válidas para utilizar el tren durante todo un día y, así, movernos por los pueblos de Cinque Terre, en la web oficial del Parco Nazionale Cinque Terre.


  • Reserva de la excursión Roma a tu aire. Precio total (2 adultos + 1 bebé): 82 €.


Hicimos la reserva de esta excursión con una agencia de excursiones externa a la de la naviera pues nos proveía de la misma excursión que ésta pero prácticamente a mitad de precio.


  • Reserva de la Entrada para la Catedral de Mallorca. Precio total (2 personas): 20 €.


Adquirimos la entrada para visitar la catedral con reserva de hora en la web oficial.


DÍA 0: Madrid – Barcelona y… ¡al abordaje!

Llegamos a la estación de tren de Puerta de Atocha-Almudena Grandes con cerca de 1 hora y media de antelación a la salida de nuestro tren para pasar el control de seguridad.


Nuestro tren AVE con destino a Barcelona salió a la hora programada y, tras algo más de 2 horas y media de viaje, llegamos la estación de Barcelona-Sants, pasados 10 minutos de las 11 y media de la mañana.


Tras salir del tren, nos dirigimos a la salida siguiendo las indicaciones de Taxi para para hacer el traslado entre la estación de tren y la terminal del puerto de cruceros de Barcelona.


En unos 30 minutos, llegamos a nuestro destino (30 euros)… y nos topamos con el navío que nos iba a llevar por el Mar Mediterráneo: ¡el imponente MSC Seaview!


Nuestro barco partía del puerto de Barcelona a las 5 de la tarde pero teníamos permiso para embarcar nada más llegar al puerto, así que decidimos aprovechar ese hecho y embarcar, para así disfrutar unas horas más de las instalaciones del barco.


Accedimos a la terminal, dejamos nuestras maletas y facilitamos al personal de tierra de MSC nuestra reserva y documentación y recibimos las tarjetas que nos identificaban como pasajeros del MSC Seaview y que nos permitían, además, abrir la puerta de nuestro camarote…


Y, por fin, embarcamos al MSC Seaview (no sin antes posar para una bonita foto justo a la entrada)… Lo primero que hicimos fue dirigirnos a la tienda Photo Gallery de la cubierta 5, para que nos activaran el paquete de internet que habíamos adquirido con antelación a la salida de nuestro crucero.


Tras eso, nos dirigimos a la cubierta 14, donde se encontraba localizado nuestro camarote. Localizamos el camarote 14248 en el mapa dispuesto a la salida del ascensor y caminamos hasta él… Puede parecer mentira pero estábamos ansiosos por descubrirlo… Debía ser la emoción por volver a navegar… Cuando llegamos, colocamos la tarjeta sobre la cerradura y entramos… ¡No estaba nada mal! A la izquierda encontramos la puerta que cerraba un baño completo con ducha, una cama king size y un estupendo sofá cama; a la derecha, localizamos un armario y un gran tocador; y, al fondo, las puertas que daban a una amplio balcón… ¡Era perfecto! Sobre la cama, encontramos el QR para descargar el folleto Daily Program en nuestros móviles, que recogía todas las actividades que iban a tener lugar durante el primer día de crucero…


Realizamos un cambio de pañal a Álex y luego, para hacer tiempo para que nuestras maletas llegasen a nuestro camarote, decidimos ir a comer. Así que tomamos el ascensor y nos dirigimos a la cubierta 16, donde se encontraba el buffet Ocean Point Restaurant & Buffet. La comida nos dejó literalmente babeando durante un buen rato… ¡Qué rico estaba todo!


Repuestas las fuerzas, nos dispusimos a investigar el barco…


Tomamos el ascensor hasta la cubierta 5, donde encontramos la entrada al salón-restaurante principal Golden Sand, la recepción, el Seaview Bar, la tienda de fotografía y la galería de arte y, también, algunos camarotes.


En la cubierta 6, encontramos un sinfín de lugares de interés... Empezando por la popa, encontramos la entrada al salón-restaurante principal Silver Dolphin Restaurant. En el centro de la cubierta, encontramos el Shine Bar y la agencia de excursiones, además de multitud de tiendas y bares, entre los que destacaba Venchi 1878 Chocolate Bar (coste adicional). Ya en la proa, descubrimos la entrada al teatro Odeon Theatre.


La cubierta 7 también era alucinante… En la popa, hallamos una zona al aire libre sólo para adultos que parecía un exclusivo club de playa y en la que destacaba la piscina Sunset Beach Pool y los bares Sunset Beach Bar y Venchi 1878 Gelato & Crêperie (este último con coste adicional)… Luego, accedimos por el pasillo de la izquierda a una zona interior donde nos topamos con el bar Garage Club y el espacio destinado a los juegos de Arcade, la bolera y el simulador de fórmula 1 (coste adicional). Al fondo, se encontraba el Interactive XD Cinema. Retrocedimos hacia la popa para ver lo que había en el pasillo de la derecha y nos encontramos con la discoteca Haven Lounge y la sala de billares… En el centro de la cubierta hallamos el Champagne Bar, dedicado a esa elegante bebida espumosa, y el Platinum Casino, donde pensábamos pasar algún que otro rato. En la proa, se encontraba otra de las entradas al Odeon Theatre.


En la popa de la cubierta 8, nos topamos con el enorme restaurante-buffet Marketplace Buffet… Desde el centro de la cubierta hasta la proa, se extendían dos pasillos repletos de bares y restaurantes, entre los que destacaban el restaurante de especialidades (coste adicional): L’Atelier Bistrot, de temática francesa; el Sports Bar, repleto de monitores de TV para ver diferentes deportes y el Seaside Lounge, que poseía mesas al aire libre… Por último, en la proa, localizamos el gimnasio y el MSC Aurea Spa (coste adicional).


Las cubiertas 9, 10, 11, 12, 13 y 15, eran cubiertas sólo destinadas a camarotes, como la cubierta en la que se encontraba el nuestro, así que accedimos directamente a la cubierta 16.


En la popa de la cubierta 16, encontramos la piscina principal Panorama Pool: sencillamente espectacular y con 3 jacuzzis… y el enorme restaurante-buffet Ocean Point Restaurant & Buffet, que ya conocíamos de la comida… En el centro de la cubierta, localizamos los restaurantes de especialidades (coste adicional): Butchers Cut, de temática americana; Asian Market Kitchen; de temática asiática y Ocean Cay, de temática mediterránea. En la zona de proa, encontramos una zona perteneciente a los miembros del MSC Yach Club.


Siguiendo nuestra ruta por el barco, llegamos a la cubierta 18, otra cubierta con espacios al aire libre repleta de atracciones. En la popa hallamos los clubs infantiles y juveniles, donde pensábamos llevar a Álex a divertirse; y los toboganes acuáticos y la piscina infantil del Forest Aquaventure Park. En el centro, se encontraba la piscina cubierta Jungle Pool, con otros 2 jacuzzis, así como el Jungle Pool Bar y una amplia zona de hamacas y sillones… La proa era nuevamente una zona reservada a los miembros del MSC Yach Club.


La cubierta 19 era otra cubierta al aire libre con un montón de hamacas para tomar el sol, 4 jacuzzis y otros 2 bares y, también, tenía reservada una pequeña zona para los miembros del MSC Yach Club.


La última cubierta, la 20, acogía las canchas para hacer deporte del MSC Sports Arena…


Vistos todos los rincones del barco, tocaba regresar al camarote para que el peque tomara una siesta y ver el vídeo de seguridad. Después, tocó empezar a disfrutar de las instalaciones del MSC Seaview no sin antes dirigimos al Punto de Encuentro para que certificaran que habíamos visto las indicaciones de seguridad.


Lo primero que hicimos fue dirigimos a la popa de la cubierta 16 para ver como partía nuestro barco… A las 5 de la tarde en punto, el atronador sonido de la bocina indicó nuestra partida hacia la costa azul francesa… ¡Qué emocionante! En pocos minutos dejamos atrás el puerto de Barcelona y nos adentramos en las aguas del Mar Mediterráneo…

Como el tiempo en Barcelona era bastante agradable, decidimos tomar un baño en la piscina Panorama Pool, pedir unos cócteles, tomar prestadas unas toallas y pasar un buen rato probando las burbujas de los jacuzzis… ¡Álex estaba encantado!


A eso de las 19:30 horas, regresamos a nuestro camarote para darnos una ducha y vestirnos para la cena y el espectáculo que tendría lugar a las 21:00 horas en el Odeon Theatre y que habíamos reservado previamente gracias a la aplicación móvil MSC for Me.


A las 20:45 accedimos al Odeon Theatre donde iba a comenzar el espectáculo de bienvenida al crucero: Playlist… El show se servía de buenos cantantes y repasaba una gran cantidad de números 1 de las listas internacionales... ¡Nos encantó!


Después del espectáculo, elegimos el buffet Marketplace Buffet de la cubierta 8 para cenar. De nuevo, la variedad de comida y la calidad del buffet nos dejó impresionados… ¡Además, era una gozada cenar con vistas al mar!


Tras eso y, a pesar de que aquella noche tenía lugar la Tropical Party, el cansancio y nuestro bebé nos pidieron a gritos volver al camarote a descansar de nuestro primer día increíble de crucero…



DÍA 1: Mónaco

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en Cannes, una de las ciudades más importantes de la Riviera Francesa, conocida por su festival internacional de cine… Si bien es cierto que Cannes prometía ser un buen descubrimiento, para aquel día contratamos una excursión para visitar el segundo estado más pequeño del mundo: Mónaco, que se encontraba a poco más de 50 Km de Cannes… Con dicha excursión visitaríamos, además, uno de sus barrios más famosos: Montecarlo.

Me levanté bastante temprano aquel día y dejé a Borja en el camarote durmiendo junto a nuestro bebé pues el desembarque en el puerto de Cannes se iba a realizar en tenders y, cómo íbamos a realizar la excursión con una agencia externa a la de la naviera, necesitábamos asegurarnos los tickets para las primeras lanchas. Pese a que hasta las 9 de la mañana no estaba previsto el desembarque, los tickets se empezaban a distribuir a las 7 en el Sports Bar…


El personal de MSC ya repartía los primeros tickets para los tenders cuando llegué al Sports Bar pero, aún así, conseguí tickets para el grupo 2, por lo que seríamos de los primeros en desembarcar como necesitábamos.


Álex ya se había despertado cuando volví a abrir la puerta de nuestro camarote, así que nos dispusimos a prepararnos para empezar el día con un buen desayuno… Bajamos hasta la cubierta 8 y accedimos al buffet Marketplace Buffet.


Tras el desayuno, seguimos las indicaciones del personal de MSC para proceder al desembarque…


En unos 20 minutos la lancha nos había acercado al puerto de Cannes y, sólo tuvimos que andar unos pasos para encontrar a la guía de la agencia con la que realizaríamos la excursión.


Cuando el resto de cruceristas hubo llegado, nos subimos al autobús que nos llevaría a Mónaco.


Después de algo más de una hora llegamos al principado monegasco…


Bajamos del autobús y, acompañados de nuestra guía, empezamos a descubrir los atractivos de la ciudad-estado de Mónaco…


Lo primero que vimos fue el Museo Oceanográfico de Mónaco que tenía una fachada impresionante e imponente, encima del mar, en el escarpado acantilado y a una altura de 85 metros… ¡Era todo un monumento arquitectónico! La guía nos explicó que el museo, inaugurado en 1910 por el príncipe Alberto I, albergaba una importante colección de fauna marina; sin embargo, por el tiempo de escala de que disponíamos, no nos iba a ser posible realizarle una vista…


Después, tomamos la Av. Saint-Martin y la Rue Colonel Bellando de Castro hasta que nos topamos con la Place du Palais, la plaza que acogía el Palacio Real de Mónaco, la residencia del actual soberano del país: el príncipe Alberto II de Mónaco. ¡Impresionante!

Tras unas breves explicaciones de nuestra guía, ésta nos dejó tiempo libre para explorar la zona…


Lo primero que hicimos, obviamente, fue fotografiar el palacio y buscar un buen sitio para ver el cambio de guardia que iba a tener lugar a las 11:30. ¡Bellísimo!


Después, nos acercamos a la Terrase du Palais, un mirador que ofrecía impresionantes vistas del puerto, la ciudad y las montañas circundantes… Allí, además, aprovechamos la sombra que se proyectaba sobre un banco para hacer un alto y que Álex comiera algo de fruta…

Luego, caminamos por Rue Comte Fèlix Gastaldi, una de las calles más auténticas de Mónaco, y aprovechamos para adquirir algún que otro souvenir… Seguidamente, tomamos Rue de l’Eglise hasta que alcanzamos la imponente Catedral de San Nicolás… Tras hacer algunas fotos del exterior, accedimos al templo para visitar las tumbas del Príncipe Rainiero y de la Princesa Grace…


De camino al Museo Oceanográfico de Mónaco, donde habíamos vuelto a quedar con nuestra guía, atravesamos el precioso parque Jardins Saint-Martin, uno de los preferidos de la Princesa Grace…


Cuando todos los participantes de la excursión hubieron llegado al punto de encuentro, volvimos a montarnos al bus. Esta vez pusimos rumbo a Montecarlo, atravesando parte del famoso Circuito de Fórmula 1  y el Puerto Deportivo


El bus nos dejó justo a la entrada del Tunnel Louis II, que conocíamos del famoso Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1. Tras las explicaciones de nuestra guía, volvimos a tener tiempo libre para explorar el barrio por nuestra cuenta.


Durante ese tiempo, pudimos recorrer algunas partes del trazado del Circuito de Fórmula 1 como el afamado túnel o la horquilla de Loews (actualmente Faimont Hairpin), la curva más famosa del circuito por ser el punto más lento y técnico del Gran Premio…

Luego, subiendo por la Av. des Spélugues llegamos a la Place du Casino, donde hallamos el sofisticado Hotel y Café de París y el glamuroso Casino de Montecarlo… Allí, además de tomar unas buenas fotos, pudimos acceder al lobby del casino para poder contemplar su impresionante decoración…

Rodeando el casino, tomamos un ascensor que volvió a dejarnos en el Tunnel Louis II, donde habíamos quedado nuevamente con nuestra guía.


Tras una corta espera, volvimos a subir a bus; esta vez para que hiciera el trayecto de regreso al puerto de Cannes y diéramos por finalizada la excursión. ¡Mónaco nos había dejado fascinados!


A eso de las 3 de la tarde, llegamos al puerto de Cannes y nos pusimos a la fila para acceder a la lancha y poder embarcar al Seaview de nuevo.


Tardamos algo más de media hora en abordar al crucero…


Tras pasar las medidas de seguridad, fuimos directamente a la cubierta 16 para comer en el buffet Ocean Point Restaurant & Buffet.


Repuestas nuestras fuerzas, nos dirigimos al camarote a dejar la cámara y la mochila y descansamos un rato sentados en las hamacas de nuestro balcón, disfrutando de las vistas…


Luego, y ya que Álex se había dormido prácticamente durante todo el trayecto de regreso desde Mónaco, nos pusimos a remojo en las piscinas y jacuzzis del navío.


Después de ver como nuestro crucero partía rumbo a Génova, regresamos a nuestro camarote a darnos una ducha.


Antes de la cena, disfrutamos un rato jugando con Álex en el baby club


Después de la cena en el Marketplace Buffet, nos dirigimos al Odeon Thetre para asistir al show que tenía lugar aquella noche y que habíamos reservado a través de la aplicación MSC for Me… El espectáculo, Animalia, nos gustó muchísimo…


Antes de regresar al camarote a descansar, nos colocamos las flores que repartían los miembros de la animación en el pelo y nos unimos a la Sunshine Party que, con canciones de los 60, 70 y 80, tenía lugar en el Atrium. Finalmente, tras disfrutar de un cóctel, fuimos al camarote a descansar de nuestro de otro día increíble de crucero…


DÍA 2: Génova

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en Génova, la capital de la región de Liguria, y el ‘puerto italiano al pie de las montañas donde vivía nuestro amigo Marco, en una humilde morada’ en la serie de dibujos animados… Decidimos no contratar ninguna actividad extra en ese puerto pues pensamos que, con el tiempo de escala que tendríamos (de 8:00 a 18:00 horas), podríamos hacer un buen recorrido por la ciudad por nuestra cuenta (Recorrido total caminando: 1,23 h – 6 Km).

Aquella noche dormimos bastante bien mecidos por las olas del mar y, sin prisas, fue nuestro peque el que decidió cuando empezaba el día… Nos vestimos y fuimos hasta la cubierta 8 para comenzarlo con un buen desayuno.


Tras el desayuno, cogimos la cámara de fotos y la mochila y desembarcamos…


Nada más salir de la terminal de cruceros tomamos la Via Marinai D’Italia y luego la Via Alpini D’Italia, que transcurría paralela al puerto, en dirección este para, a continuación, tomar las Via Antonio Gramsci y la Via di Pré desde la Piazza dello Statuto. Luego, tomamos el estrecho Vico Sant’Antonio hasta que llegamos a la céntrica Via Balbi y a la primera parada de nuestro itinerario para ese día: el Palazzo Reale.


Pese a que sabíamos que el Palazzo Reale de Génova se había convertido, hoy en día, en un gran museo con una extensa colección de pinturas, frescos, estucos, esculturas y mobiliario real, decidimos conformarnos con admirar y fotografiar su fachada, al ir con un bebé de apenas 16 meses…


Tras las fotos, pusimos rumbo a la segunda parada del día. Para ello, empezamos a caminar por Via Balbi en dirección este. Cuando apenas habíamos caminado unos metros nos topamos con un edificio que llamó nuestra atención pero que no habíamos incluido en nuestra ruta por Génova; se trataba de la imponente Basilica della Santissima Annunziata del Vastato, que luego supimos estaba considerada como la iglesia más bella de toda la ciudad. Su fachada era impresionante: poseía dos campanarios a ambos lados y un grandioso pronaos de seis columnas de estilo jónico… ¡Una maravilla! Decidimos, entonces, desviarnos de la ruta programada y acceder al templo… Nos encontramos con espectaculares frescos en el techo y una serie interminable de grandes pinturas en las naves y en los altares… ¡Fue totalmente un descubrimiento!

Al salir de la iglesia, maravillados, tomamos la Via Paolo Emilio Bensa y, luego, la Via Cairoli hasta alcanzar la Via Garibaldi, una de las calles más importantes de Génova y del mundo desde el punto de vista arquitectónico, pues fue el primer ejemplo de parcelación a nivel europeo, y una de las pocas que puede presumir tener nada más y nada menos que 12 edificios declarados Patrimonio de la Humanidad…


Después de que los palacios de Via Garibaldi nos trasladaran a la época de esplendor de la República Genovesa, tocó volver al presente y continuar con el recorrido… Tomamos el Vico Boccanegra hasta la Piazza della Cernaia, donde cogimos la Via delle Vigne. Luego, continuamos por el Vico degli Indoratori y el Vico dei Ragazzi hasta llegar a la Piazza S. Lorenzo, donde se localizaba la Catedral de San Lorenzo, el lugar de culto más importante de la capital de Liguria…


Tras quedarnos con la boca abierta al contemplar la fachada de la catedral, de bandas blancas y negras, accedimos a su interior… ¡Otra pasada!


Desde allí, caminamos a través de la Via S. Lorenzo y atravesamos la Piazza Giacomo Matteotti hasta que llegamos a la Piazza Ferrari, la principal plaza de Génova. ¡Bellísima! En el centro, localizamos una monumental fuente de bronce y, asomándose a la plaza, encontramos: el teatro Teatro Carlo Felice, el edificio de la Accademia Ligustica di Belle Arti y, también la fachada lateral del Palazzo Ducale.

Después de tomar un sinfín de fotos, aprovechamos la sombra que proyectaban los soportales de uno de los edificios que daba a la plaza para hacer un descanso y ofrecer algo de fruta a nuestro retoño… Luego, dejamos que Álex correteara un rato a sus anchas tras las palomas que abarrotaban la plaza, antes de seguir con el itinerario que nos habíamos propuesto para ese día…


Subiendo por Via Dante, encontramos los siguientes puntos de interés de nuestro recorrido: la Casa di Cristoforo Colombo, una reconstrucción del siglo XVIII de la casa donde creció el genovés más famoso de la historia: Cristóbal Colón; y la Porta Soprana, una de las antiguas puertas de acceso a la ciudad, pero que, muy a nuestro pesar, se encontraba en parte recubierta por andamios debido a labores de mantenimiento…


Continuando con la ruta, tomamos la Salita del Prione, Via S. Donato y Via di S. Bernardo; luego, cruzamos la carretera para tomar Via alla Calata Marinetta y Via alla Calata Mandraccio hasta llegar al Puerto Viejo de Génova…


El viejo puerto de la ciudad, recientemente modernizado, ofrecía una de las mejores aproximaciones a todos los aspectos de la vida marina de la ciudad, pues allí pudimos ver un buen número de atractivos relacionados con el mar como, por ejemplo: Bigo, un ascensor panorámico construido sobre las antiguas grúas que movían todo el material de los barcos del puerto; el Acuario de Génova, el segundo acuario más grande Europa; Biosfera, una esfera con estructura de acero y cristal convertida en un jardín botánico tropical encima del agua; o Galata, el Museo Marino de Génova… Con el tiempo de escala que teníamos, tuvimos que conformarnos con disfrutar de ellos desde fuera…

Después de dar un buen paseo por el Puerto Viejo, tocó regresar a la terminal de cruceros caminando paralelos al mar a través de la Via Antonio Gramsci.


Llegamos al puerto de cruceros poco antes de las 3 de tarde y, tras pasar los controles de seguridad, abordamos al Seaview.


Nada más acceder al barco, fuimos a nuestro camarote a dejar las mochilas y, tras eso, nos dirigimos a la cubierta 16 para disfrutar de la comida que ofrecía el Ocean Point Restaurant & Buffet.


Cuando acabamos de comer, hicimos un poco de la siesta...


Nuestro crucero ya había dejado Génova y había puesto rumbo a La Spezia cuando nos pusimos de nuevo a remojo...


A eso de las 19:30 regresamos al camarote para darnos una ducha y vestirnos para la cena...


Después de una suculenta cena en el Marketplace Buffet, nos dirigimos al Odeon Thetre para asistir al show que tenía lugar aquella noche y que habíamos reservado a través de la aplicación MSC for Me… El espectáculo, Songbook Tina Turner, resultó ser un buen tributo a la Reina del Rock, así que lo pasamos en grande…


Después, y a pesar de que aquella noche tenía lugar la White Party, el cansancio y nuestro bebé nos pidieron a gritos volver al camarote a descansar de otro día increíble de crucero…


DÍA 3: Cinque Terre

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en La Spezia, una ciudad portuaria situada en la frontera entre Liguria y la Toscana, muy frecuente como escala de crucero de entre los que recorren el Mediterráneo por su proximidad a Pisa y Florencia… Como el año anterior ya habíamos visitado esas dos increíbles ciudades desde el puerto de Livorno, decidimos no contratar ninguna actividad extra en ese puerto pues pensamos que, con el tiempo de escala que tendríamos (de 7:00 a 18:00 horas), podríamos visitar por nuestra cuenta otra de las joyas italianas: Cinque Terre.

Aunque no madrugamos en exceso aquel día, la noche anterior sí que activamos la alarma del despertador pues nuestra intención era hacer una buena visita de, al menos, 2 o 3 pueblos de los que conformaban las Cinque Terre… Tras desperezarnos, nos vestimos y subimos hasta la cubierta 16 para comenzarlo con un buen desayuno.


Tras el desayuno, cogimos la cámara de fotos y la mochila y desembarcamos… Nada más bajar del Seaview, tuvimos que tomar la lanzadera gratuita que proveía la autoridad portuaria para salir del puerto. El trayecto hasta la salida no alcanzó los 10 minutos.


Para visitar los pueblos de Cinque Terre habíamos adquirido desde casa la tarjeta Cinque Terre Train Card, la cual nos permitía visitar los pueblos utilizando el tren. 

La temperatura ya era bastante sofocante a esas horas de la mañana así que comenzamos nuestra andadura desde el puerto de La Spezia hasta la estación de tren de la ciudad buscando el lado de la sombra…


Tomamos Viale Mazzini en dirección este y atravesamos las avenidas que iban paralelas al puerto por Via Massimo d’Azeglio… Luego, tuvimos que caminar unos 20 minutos más por la Via XX Settembre hasta que llegamos a la estación de tren de La Spezia Centrale.


El tren Cinque Terre Express con destino Levanto sólo tardó unos minutos en aproximarse al andén. Lo que sí tardamos fue en dejar la estación de La Spezia, pues no dejaba de entrar gente a los vagones del tren…


Nos llevó algo más de 15 minutos alcanzar la estación de tren de Vernazza, el primer pueblo de las Cinque Terre que habíamos elegido visitar.


Seguimos a la marea humana para salir de la estación y tomamos la abarrotada Via Roma en dirección al puerto pesquero. Nada más pisar la calle, empezamos a ver esas casas de colores tan características de Cinque Terre y que son la razón de que muchos queramos conocer ese destino… Además y, a pesar de la cantidad de gente que caminaba por la peatonal, estrecha y empedrada Via Roma, las tiendas, restaurantes, cafeterías y heladerías que se encontraban a ambos lados de la calle permitían disfrutar de una auténtica atmósfera italiana…


Debido a la marea de gente que visitaba Vernazza aquel día, nos llevó algo más de tiempo alcanzar el pintoresco Puerto Pesquero pero la panorámica que obtuvimos desde allí valió la pena… ¡Qué preciosidad!

Pasamos un buen rato tomando fotos (e incluso nos atrevimos a realizar algún que otro vuelo con el dron para captar la belleza del pueblo desde las alturas)… Luego, aprovechamos la sombra que proyectaban algunas casas para hacer una pausa para hidratarnos y disfrutar de las vistas…


Después, rodeamos el puerto pesquero para visitar la iglesia principal de Vernazza, la Iglesia de Santa Margarita de Antioquía con su singular campanario de forma octogonal y su peculiar entrada lateral… ¡Parecía un castillo medieval!


Aunque nos hubiera encantado quedarnos un rato más en Vernazza, llegaba el mediodía y tocaba cambiar de pueblo, así que desandamos lo recorrido por Via Roma y volvimos a la estación de tren.


Nos colocamos en el anden que servía a los trenes con destino La Spezia y en pocos minutos vimos aproximarse al tren que nos llevaría al siguiente pueblo que habíamos elegido visitar, Manarola.


Nos llevó apenas 5 minutos llegar a la estación de tren de Manarola. Si bien, luego, tuvimos que andar algo más desde la estación (nuevamente siguiendo a la marea de gente a través de una especie de túnel) para alcanzar las calles del pueblo.


Tomamos la Via Antonio Discovolo, la calle principal del pueblo, en dirección al puerto pesquero. Nuevamente encontramos las típicas casas de colores encajadas en la roca que le daban ese encanto especial…


El Puerto Pesquero estaba repleto de pequeñas barcas atracadas y bañistas tomando el sol y poseía una pequeña estación desde donde salían los ferrys que hacían recorridos por los pueblos de Cinque Terre… ¡Era precioso!


Sin embargo, para obtener la mejor panorámica, la que sale en todas las postales, rodeamos el puerto por el camino de la derecha hasta llegar al Manarola Overlook Viewpoint… Simplemente espectacular, ¿no crees?

Cuando nos hubimos hartado de tomar fotos, volvimos sobre nuestros pasos hacia la estación de tren de Manarola.


Esta vez, en la estación, vimos en las pantallas dispuestas a tal efecto, que el Cinque Terre Express con destino La Spezia tardaba 30 minutos en llegar y lo mismo el siguiente… Así que, cuando llegó, viendo que ya eran las 2:30 de la tarde, decidimos ir directamente hasta La Spezia y no visitar más pueblos, pues una vez en la Spezia aún nos esperaba una caminata de 30 minutos hasta la terminal de cruceros…


Llegamos a La Spezia Centrale a eso de las 3 menos cuarto y a la terminal de cruceros pasadas las 3:30 pues hicimos una parada para comprar algún que otro souvenir. Tomamos la lanzadera hasta el Seaview y embarcamos…


Nada más acceder al barco, fuimos a nuestro camarote a dejar las mochilas y, tras eso, nos dirigimos a la cubierta 16 para disfrutar de la comida que ofrecía el Ocean Point Restaurant & Buffet.


Luego, decidimos pasar la tarde en el agua refrescante de las piscinas pues el calor que habíamos pasado en Cinque Terre había sido sofocante…


A eso de las 19:00 horas, regresamos al camarote para vestirnos para la cena.


Tras la cena, que disfrutamos en el Marketplace Buffet, nos acercamos al Odeon Theatre para deleitarnos con el show Fantasía, un espectáculo como en un sueño…


Cansados, en parte por el calor que habíamos pasado, no quedó otra cosa que hacer después que volver al camarote a descansar de otro día increíble de crucero…


DÍA 4: Roma

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en Civitavecchia, la ciudad portuaria de la región italiana del Lazio y escala habitual de los cruceros que recorren el Mediterráneo, en parte, también, por su proximidad a la capital de Italia, Roma…


Las dos veces que habíamos visitado Roma, en 2012 y 2013, tuvimos la oportunidad de visitar muchos de sus atractivos…

Pero, aunque Civitavecchia también tenía buenas opciones que ofrecer a los cruceristas, como visitar su casco antiguo o disfrutar de la playa, Roma también tenía cosas que ofrecer para aquellos turistas que, como nosotros, la visitábamos por tercera vez… Así que, decidimos contratar una excursión que nos acercara a la capital italiana desde el puerto de Civitavecchia pero que nos permitiera visitarla por libre para, así, centrarnos en lo que realmente queríamos visitar: atractivos que se nos escaparon en las anteriores visitas y otros que deseábamos volver a ver… Así que, teniendo en cuenta donde nos dejaría la excursión y donde nos recogería, preparamos un itinerario por el centro de Roma para enamorarnos nuevamente La Ciudad Eterna… (Recorrido total caminando: 1,52 h – 8,2 Km).

Aquel día tocó madrugar para poder desayunar antes de desembarcar, tomar el bus lanzadera que el puerto proveía para llegar al punto de encuentro con la agencia de excursiones que nos iba a trasladar a Roma y llegar allí un poco antes de las 8, hora estipulada para dar comienzo a la excursión. Así que, tras desperezarnos, nos vestimos y bajamos hasta la cubierta 8 para comenzar el día con un buen desayuno.


Tras el desayuno, procedimos al desembarque…


Nada más salir de la terminal de cruceros, había dispuesta una lanzadera para salir del puerto.


En poco más de 5 minutos, pudimos apearnos y dirigirnos al personal que la agencia de excursiones había proveído para la excursión. Dimos nuestros nombres y esperamos a que el resto de cruceristas que iban a hacer la excursión hiciesen lo mismo. Una vez estuvo todo organizado, subimos al bus que nos trasladaría a Roma.


Nos llevó casi 1 hora y media llegar a Roma debido al tráfico…


El autobús nos dejó en Via Claudia, a una corta distancia a pie del Coliseo…


Nada más bajar del autobús sentimos un calor sofocante, pero había que ponerse en marcha…


Nuestra primera parada del itinerario para ese día, obviamente, era el Coliseo… ¡Cómo íbamos a irnos de Roma sin volver a ver el que era, sin duda, el símbolo de la ciudad! Sin embargo, esta vez queríamos verlo desde otra perspectiva y con menos turistas y tomar fotografías desde otros ángulos… Por eso, bajamos la Via Claudia hasta llegar al Coliseo, lo rodeamos por la derecha y subimos por la Via Nicola Salvi… Tras andar unos metros, tomamos las primeras instantáneas… Luego, continuamos el paseo hasta alcanzar el Ponte degli Annibaldi, desde donde volvimos a fotografiar el imponente anfiteatro romano… ¡Quedamos bastante satisfechos!

Desde allí, cruzamos a la Via dei Fori Imperiali pues nuestra intención era subir a la terraza del Monumento a Vittorio Emanuele y contemplar Roma desde lo alto… Sin embargo, cuando alcanzamos el monumento, lo encontramos vallado, así como toda la Piazza Venezia… Las obras de La Metropolitana, esta vez, nos habían jugado una mala pasada… Debido a que teníamos que dar un buen rodeo para acercarnos al ascensor de la terraza y que, además, debíamos subir escaleras, decidimos continuar hacia la siguiente parada, pues era impensable hacerlo con el calor que hacía y con el carrito del bebé en volandas… ¡Esa sería nuestra excusa para una cuarta visita a La Ciudad Eterna!


Para alcanzar la siguiente parada, tomamos la Via del Corso hasta su cruce con Via del Caravita. En unos 10 minutos habíamos alcanzado la Piazza di San Ignazio donde se encontraba la iglesia de San Ignacio de Loyola, una iglesia que habíamos pasado por alto en nuestras anteriores visitas… Sin embargo, nada más acceder nos quedamos con la boca abierta: el fresco del Ascenso de San Ignacio, situado en el techo de la nave central, nos dejó maravillados, nos hizo pensar que el techo de la iglesia no existía y que en su lugar se encontraba el propio cielo... También,  alucinamos con el fresco que representaba una cúpula de 13 metros, pintada sobre un techo plano…

Pasamos un buen rato haciendo fotos, la ocasión lo merecía… Luego, aprovechando la sombra que daba sobre las escaleras de la entrada a la iglesia, ofrecimos algo fresquito a nuestro retoño sentados sobre el fresco mármol de los peldaños…


Tras el pequeño descanso, nos pusimos en marcha hacia la siguiente parada del itinerario que teníamos preparado para ese día. Tomamos la Via di S. Ignazio y luego la Via del Piè di Marmo hasta llegar a la Piazza de la Minerva donde nos recibió el Obelisco Minerveo y la fachada de la iglesia de Santa Maria Sopra Minerva, nuestra siguiente parada…


Santa Maria Sopra Minerva mostraba un extraño pero bello interior neogótico; también poseía muchas obras de arte, entre las que había que destacar una escultura del Cristo Redentor de Miguel Ángel… ¡Otro buen descubrimiento!

A la salida de esa iglesia, tomamos la Via della Minerva hasta que nos topamos con el imponente Panteón que, a pesar de haberlo visto en nuestras anteriores visitas a Roma, no nos dejó indiferentes y parecía que nos pedía a gritos que lo fotografiáramos de nuevo…


Luego, atravesamos la siempre animada Piazza della Rotonda y seguimos por Via Giustiniani hasta la espectacular Piazza Navona: otra de las clásicas atracciones de Roma que no nos queríamos perder… Pasamos un buen rato admirando la plaza y tomando fotos de sus fuentes. También, dejamos que nuestro pequeño correteara un poco detrás de las palomas…


Seguidamente, salimos de la plaza por su extremo sur y tomamos la Via di Pasquino y, luego, la Via del Governo Vecchio hasta que llegamos hasta las puertas de la gelateria Frigidarium, una de las mejores heladerías de Roma, y nos deleitamos con un increíble gelato… ¡Riquísimo!


Menos mal que el helado nos había refrescado un poco, porque el camino hasta la siguiente parada fue largo… Tomamos la Via di Parione y luego la Via della Pace, seguimos por el Vicolo della Volpe y la Via dei Coronari hasta que alcanzamos la Via Giuseppe Zanardelli y, finalmente, tomamos la Via di Monte Brianzo (que más adelante cambiaba de nombre hasta en 3 ocasiones) y andamos unos 15 minutos más hasta alcanzar la bellísima Piazza di Spagna y volvimos a deleitarnos con la Scalinata della Trinitá dei Monti, la doble escalera que descendía en cascada por las laderas del monte Pincio desde la iglesia de Trinitá dei Monti, y la pequeña Fontana de la Barcaccia, justo a los pies de la escalinata…

Acercándose la hora de comer, decidimos buscar algún restaurante de comida rápida para no perder mucho tiempo y llegar a la última parada que teníamos prevista para ese día, la Basílica de San Pedro, antes de reunirnos con el personal de la excursión en el punto de encuentro destinado a tal fin para realizar el trayecto de regreso a crucero. Así, tomamos la Via dei Condotti y la Via Tomacelli. Luego cruzamos el Ponte Cavour, rodeamos la Piazza Cavour, que resultó ser una plaza preciosa presidida por la majestuosa sede del Tribunal Supremo, y, finalmente tomamos la Via Creszenzio hasta su cruce con Via del Mascherino, donde paramos a comer.


Tras la comida, solo tuvimos que andar unos pocos pasos para hallar la Piazza San Pietro y, encontrar, al fondo, la Basílica de San Pietro. La plaza estaba a reventar de turistas y, también, de peregrinos pues, ese año, era año jubileo y, además, hacía solo unos meses del fallecimiento del Papa Francisco I y de la posterior sucesión del Papa León XIV... Como la fila para entrar a la basílica era bastante importante, nos conformamos con tomar fotografías del exterior…


A la hora convenida, nos reunimos con el personal de la agencia de excursiones en las inmediaciones de la Piazza San Pietro. Volvimos a subir al bus, que nos estaba esperando en un parking próximo y, tras algo más de una hora de trayecto, llegamos a las inmediaciones del puerto de Civitavecchia.


Tomamos la lanzadera hasta nuestro crucero, pasamos las medidas de seguridad y embarcamos al Seaview.


Nada más acceder al barco, fuimos a nuestro camarote a dejar las mochilas y darnos una ducha pues el calor que habíamos pasado en Roma había sido asfixiante…


A eso de las 19:00 horas, nos acercamos al baby club para que Álex trasteara un rato con los juguetes antes de la cena.


Tras la cena, que disfrutamos en el Marketplace Buffet, pedimos unos cócteles en el Sunset Beach Pool Bar de la cubierta 7 y nos los llevamos al camarote para disfrutarlos en el balcón antes de irnos a descansar de otro día de increíble crucero… 


DÍA 5: En alta mar

Ese día, nuestro crucero navegaba hacia Palma de Mallorca, por lo que iba a ser un día perfecto para aprovecharse de las instalaciones del navío.


Sin las prisas por desembarcar, aquel día aprovechamos para permanecer un rato más en la cama plácidamente mecidos por las olas del mar… Luego, tras vestirnos, subimos hasta la cubierta 8 para empezar el día con un buen desayuno.


El resto de la mañana la pasamos disfrutando de la piscina cubierta Jungle Pool, de los jacuzzis y de las hamacas.


Cuando volvió a apretar el hambre, regresamos al Marketplace Buffet a reponer fuerzas…


Después de comer y, tras la siesta rutinaria del peque, volvimos al agua…


A eso de las 19:30 horas, cambiamos el bañador por ropa casual y nos tomamos un coctel en el Sports Bar de la cubierta 8. Luego, fuimos a apostar unos cuantos dólares al Casino.


Poco antes de las 9 de la noche, nos acercamos al Odeon Theatre para deleitarnos con el show BIZARRE, un espectáculo de ambiente francés con acrobacias, canciones y plumas…


Tras la cena, que disfrutamos nuevamente en el Marketplace Buffet, no quedó otra cosa que hacer que volver al camarote a descansar de otro día increíble de crucero…


DÍA 6: Palma de Mallorca

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en España, concretamente, en Palma de Mallorca, capital de la isla de Mallorca y de la comunidad autónoma de las Islas Baleares… Decidimos no contratar ninguna actividad extra en ese puerto pues pensamos que, con el tiempo de escala que tendríamos (de 9:00 a 21:00 horas), podríamos hacer un buen recorrido por la ciudad por nuestra cuenta e, incluso, darnos un baño en la playa (Recorrido total caminando: 1,17 h – 5,6 Km).

Aquella noche volvimos a dormir bastante bien mecidos por las olas del mar; probablemente también porque llevábamos bastantes días sin parar… Sin demasiadas prisas, nos vestimos y subimos hasta la cubierta 16 para comenzar el día con un buen desayuno.


Tras el desayuno, cogimos la cámara de fotos y la mochila, tomamos prestadas unas toallas de piscina y desembarcamos… ¡Hacía bastante calor! Impropio de las Baleares, pero estábamos en plena ola de calor...


Nuestro crucero atracó en una de las terminales del Dique del Oeste, a unos 8 Km del centro de Palma; por lo que, para acercarnos hasta el centro de la ciudad, decidimos tomar la lanzadera que proveía nuestra naviera a tal efecto (10 €/adulto) y que estaba aparcada justo a la salida de la terminal.


Debido al tráfico, nos llevó algo más de media hora llegar a nuestro destino, en Cam. de la Escollera, a unos 10 minutos a pie de la Catedral de Palma.


Ya apeados del autobús, caminamos unos 10 minutos hasta la primera parada de nuestro itinerario: la Catedral de Palma. Una vez allí, mostramos nuestras entradas y accedimos al templo sin colas.


La Catedral de Palma era una construcción grandiosa, no obstante, nos encontrábamos ante una de las naves más altas del período gótico en Europa, un espacio con una altura de 45 metros, sólo superado por la Catedral de Beauvais, en Francia… Nuestros ojos iban de un lado a otro pues también nos parecía una iglesia diferente a las que habíamos visto y, sin duda, tuvieron que centrarse en el gran rosetón mayor que, con sus casi 14 metros de diámetro, era el más grande en su estilo…


Después de fotografiar el interior de la catedral, salimos al exterior y, antes de poder admirar su exterior, nos topamos con la silueta de otra de las joyas de la ciudad: el Palacio Real de la Almudaina, con cierto aire musulmán…


Para tomar buenas fotografías del exterior de la catedral, tomamos el Passeig Dalt Murada hasta el Parc de la Mar…


Situado entre la muralla y la autovía de Levante, el Parc de la Mar, nos permitió plasmar una de las postales más bonitas de la ciudad: la catedral y su reflejo en el lago de agua natural...

El calor asfixiante nos obligó a buscar una sombra en el parque para hidratarnos…


Como se acercaba la hora de comer, nos acercamos hasta la Av. d’Antoni Maura, donde habíamos quedado con unos amigos naturales de Mallorca para vernos después de bastante tiempo y probar, con su asesoramiento, algunas de las especialidades gastronómicas de la isla…


Tras la comida, paseamos por el elegante Paseo del Borne, repleto de tiendas de lujo, y aprovechamos para comprar una típica ensaimada mallorquina…


Como aún quedaba bastante hasta la partida de nuestro crucero, caminamos por el Paseo Marítimo hasta llegar a la playa de Can Pere Antoni que, sin ser la típica cala mallorquina de aguas cristalinas, nos pareció una buena playa y una buena toma de contacto con el mar para nuestro peque, que estaba encantado de poder jugar con la arena…


Cuando nos hubimos secado lo suficiente, emprendimos el regreso al Cam. de la Escollera para tomar la lanzadera de MSC hasta la terminal de cruceros… Álex hizo ese trayecto dormido en su carrito…


Llegamos al crucero pasadas las 6 de la tarde. Pasamos las medidas de seguridad pertinentes y embarcamos…


Nada más acceder al barco, fuimos a nuestro camarote a dejar las mochilas y, tras eso, nos dirigimos a la cubierta 16 para tomar un refresco frente a la piscina en el Panorama Bar.


A eso de las 20:00 horas, regresamos a nuestro camarote para cambiarnos para la cena y, también, para rehacer el equipaje y colocarlo en la puerta del camarote para su retirada.


Tras la cena, apostamos los últimos euros en el casino y tomamos los últimos cócteles…


DÍA 7: Barcelona – Madrid

Cuando nos levantamos aquel día, nuestro barco ya había atracado en el puerto de Barcelona. Sin embargo, aún no nos estaba permitido desembarcar. Así que, recogimos todas nuestras pertenencias con calma y nos fuimos a desayunar al buffet Marketplace Buffet, que nos tenía enamorados…


Tras el desayuno, por megafonía se nos informó de que ya estaba permitido desembarcar, así que, muy a nuestro pesar, tuvimos que despedirnos del MSC Seaview y de todo lo que habíamos vivido a bordo… ¡Nuestro segundo crucero en familia nos había dejado maravillados!


Una vez desembarcamos, recogimos nuestras maletas y montamos en el taxi (20 euros) que nos llevaría a la estación de Barcelona-Sants, desde donde salía nuestro tren AVE con destino a Madrid.


Habían sido unas vacaciones fantásticas en familia, pero tocaba despedirse del Mediterráneo... hasta nuestro próximo encuentro...

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