Diario de Viaje: Crucero de 9 días por el Norte de Europa

Jet lag Adictos • 25 de septiembre de 2026

(Parte I del Diario de Viaje: Combinado Crucero por el Norte de Europa - Londres)

Índice

  • Preparativos.
  • Día 0: Madrid – Londres y… ¡al abordaje!
  • Día 1: En alta mar.
  • Día 2: Con las ganas de ver Edimburgo.
  • Día 3: Inverness.
  • Día 4: Otra vez en alta mar.
  • Día 5: De nuevo en Ámsterdam.
  • Día 6: Brujas.
  • Día 7: Le Havre.

Preparativos

Para esta primera parte del viaje, tuvimos que realizar los siguientes preparativos:


  • Obtención de autorización de viaje (ETA). Precio total (3 personas): 60 £.


De acuerdo a nuestra nacionalidad y, debido a que nuestro viaje a Reino Unido iba a durar sólo 11 días, pudimos solicitar el permiso ETA. Para obtener la autorización, realizamos la solicitud nada más reservar el viaje (por si teníamos algún problema) en web oficial.


La autorización fue inmediata para los tres tras abonar la tasa requerida.

  • Realización del itinerario general.
  • Reserva de la excursión Inverness on your own. Precio total (2 personas + 1 bebé): 85,16 €.


Aprovechando el descuento para excursiones del paquete More at Sea que habíamos adquirido al reservar el crucero, hicimos la reserva de esta excursión directamente con la agencia de excursiones de la naviera pues no encontramos esa excursión a través de ninguna agencia externa de excursiones.


  • Reserva de traslado en bus desde el puerto de Zeebrugge a Brujas. Precio total (2 personas + 1 bebé): 60,76 €.


Adquirimos los billetes de bus de ida y regreso en la web de la compañía local Cruise Express.


DÍA 0: Madrid-Londres y… ¡al abordaje!

Llegamos al aeropuerto con cerca de 2 horas de antelación a la salida de nuestro vuelo para pasar el control de seguridad. Sin embargo, aunque encontramos más gente de la habitual en la terminal, no nos llevó más de 20 minutos pasar el control.


Nuestro vuelo con la compañía Iberia con destino a Londres salió con casi una hora de retraso pero, tras unas 2 horas y 25 minutos de vuelo, llegamos al Aeropuerto Internacional de Londres-Heathrow, a eso de la 10:30 de la mañana.


Habíamos alquilado un coche para hacer el trayecto entre el Aeropuerto Internacional de Londres-Heathrow y el puerto de Southampton, de donde partía nuestro crucero. Así que, tras salir del avión, nos dirigimos a la salida siguiendo las indicaciones de Rental Cars para ir en busca del autobús gratuito que proveía la agencia de alquiler de coches para hacer el traslado entre el aeropuerto y la agencia. Nos colocamos en la dársena que indicaba el nombre de nuestra agencia y en pocos minutos estábamos en camino...


Al llegar a la agencia, encontramos una cola enorme para retirar nuestro vehículo… Entre el retraso del avión y ese contratiempo, empezamos a ponernos nerviosos pues a muy tardar debíamos llegar al puerto de Southampton a las 3 de la tarde para realizar el embarque y aún nos esperaba cerca de hora y media de trayecto en coche…


Cuando por fin nos pusimos en marcha (y por la izquierda) hacia el puerto de Southampton eran casi la 1 del mediodía… Lo bueno que Álex fue dormido casi todo el trayecto y que no encontramos un tráfico excesivo, por lo que llegamos a la agencia de alquiler de coches para dejar el vehículo poco antes de las 14:30 horas.


Y por fin, tras un paseo de unos 20 minutos, llegamos a la terminal de cruceros del puerto de Southampton donde se encontraba atracado nuestro barco, el Norwegian Dawn de la naviera Norwegian Cruise Line (NCL). Aunque algo justos, llegamos a tiempo para embarcar…


Una vez allí, dejamos nuestras maletas y facilitamos al personal de tierra de NCL nuestra reserva y documentación. En ese momento y, dado que viajábamos con un bebé, el personal de tierra nos ofreció un cambio de camarote gratuito por uno con vista al mar que tenía más espacio para colocar una cuna… Tras aceptar la propuesta, recibimos las tarjetas que nos identificaban como pasajeros del Norwegian Dawn y que nos permitían, además, abrir la puerta de nuestro camarote y disfrutar de las bebidas y restaurantes de especialidades que se nos incluían con el paquete More at Sea que habíamos adquirido…


Y, por fin, embarcamos al Norwegian Dawn (no sin antes posar para una bonita foto justo a la entrada)… Tras el registro, nos dirigimos a la cubierta 4 donde se encontraba nuestro camarote. Localizamos el camarote 4596 en el mapa dispuesto a la salida del ascensor y caminamos hasta él… Puede parecer mentira pero estábamos ansiosos por descubrirlo… Debía ser la emoción por navegar de nuevo… Colocamos la tarjeta sobre la cerradura y entramos… ¡Qué maravilla! Enfrente nuestra encontramos una cama king size y, justo encima, una ventana tipo escotilla que nos permitiría disfrutar de las vistas del mar… A la izquierda, localizamos un gran tocador y la puerta que cerraba un baño completo con ducha, y a la derecha, un mueble-bar y un gran armario… ¡Era perfecto!


Encontramos la reserva para la excursión que habíamos reservado desde Madrid y la clave para conectar nuestros teléfonos al Wi-Fi del barco de acuerdo al paquete de internet que se incluía en el paquete More at Sea que habíamos adquirido…


Después de haber inspeccionado nuestro camarote y realizado un cambio de pañal a Álex,  decidimos ir al Punto de Encuentro para que certificaran que habíamos visto las indicaciones de seguridad y, desde allí, a comer.


Nada más salir del camarote, encontramos justo al lado de nuestra puerta y en un espacio destinado a ello, el folleto FreeStyle Daily, que recogía todas las actividades que iban a tener lugar durante el primer día de crucero… Decidimos llevarlo con nosotros para echarle un vistazo…


Tras habernos presentado en el Punto de Encuentro, tomamos un ascensor y nos dirigimos a la cubierta 12, donde se encontraba el buffet Garden Café. La comida nos dejó literalmente babeando durante un buen rato… ¡Qué rico estaba todo!


A las 16:00 horas, el atronador sonido de la bocina indicó nuestra partida hacia el norte de la isla de Gran Bretaña… ¡Qué emocionante! En pocos minutos dejamos atrás el puerto de Southampton y nos adentramos en el Mar del Norte…


Repuestas las fuerzas, nos dispusimos a investigar el barco…


Empezamos nuestro tour por el barco desde la cubierta 5 pues las cubiertas 1, 2 y 3 estaban destinadas a las salas de máquinas y otros usos y la 4 era una cubierta destinada sólo a camarotes. Allí, encontramos el Stardust Theater donde se celebrarían distintos espectáculos durante el viaje...


Siguiendo nuestro ascenso por las cubiertas del barco llegamos a la cubierta 6 donde encontramos algunos de los bares y restaurantes: el Gatby’s Champagne Bar, con piano de cola; el restaurante a la carta francés Le Bistro (coste adicional) y el restaurante a la carta italiano La Cucina (coste adicional); una entrada a los salones-restaurantes principales Aqua y Venetian; otra entrada al teatro y el magnífico Casino, donde prometimos echar un buen rato…


Ya en la cubierta 7 encontramos otros bares, como el Bliss Ultra Lounge, con karaoke, y el The Cellars Wine Bar; el restaurante japonés Teppanyaki (coste adicional) y el asiático Bamboo; otra entrada al teatro; tiendas y la recepción del barco… Y, además, un acceso al exterior para pasear.


En la cubierta 8 encontramos el restaurante irlandés O’Sheehan’s Neighborhood Bar & Grill, que estaba abierto las 24 horas y en el que había bastantes pantallas de TV para ver deportes.


Las cubiertas 9 y 10 eran cubiertas sólo destinadas a camarotes así que, a continuación, accedimos directamente a la cubierta 11. Allí, encontramos la entrada al Spa del barco (coste adicional).


Luego, en la cubierta 12 encontramos: la sala de lectura; la piscina principal, que poseía 4 grandes jacuzzis y que estaba rodeada de hamacas para tomar el sol; un gran bar para distribuir bebidas a los usuarios de la piscina; el restaurante a la carta mexicano Los Lobos Cantina (coste adicional); el restaurante-bufé Garden Café; el gimnasio y la piscina para niños, que poseía toboganes y hasta un jacuzzi.

Las cubiertas 13 y 14 eran cubiertas al aire libre aptas para pasear o tomar el sol y con acceso directo a la cubierta 12. En la cubierta 13 encontramos también: un jacuzzi; los restaurantes a la carta brasileño y americano, Moderno Churrascaria y Cagney’s Steakhouse (coste adicional); el bar Sugarcane Mojito Bar y los clubes infantiles y juveniles. Y en la cubierta 14: el bar Bimini Bar & Grill y las instalaciones deportivas.


Después de investigar todo lo que el Norwegian Dawn ofrecía, estábamos aún más contentos… ¡El viaje prometía! ¡Lo íbamos a pasar en grande!


Sin más dilación, nos plantamos en la cubierta 12, pedimos unos cócteles y tomamos prestadas unas toallas con nuestra FreeStylePass y pasamos el resto de la tarde probando las burbujas de los jacuzzis…


Luego, a eso de las 19:30 horas, regresamos a nuestro camarote para darnos una ducha y quitarnos el bañador para así asistir ya secos a la cena.


Nos dirigimos a cenar de nuevo al bufé Garden Café. De nuevo la variedad de comida y la calidad del bufé nos dejó impresionados…


Después de la cena, paseamos un rato ojeando las tiendas de la cubierta 7 para bajar la comida…


Tras eso, el cansancio y nuestro bebé nos pidieron a gritos volver al camarote a descansar de nuestro primer día increíble de crucero…


DÍA 1: En alta mar

Ese día, nuestro crucero navegaba hacia Edimburgo, por lo que iba a ser un día perfecto para aprovecharse de las instalaciones del navío.


Sin las prisas por desembarcar, aquel día aprovechamos para permanecer un rato más en la cama plácidamente mecidos por las olas del mar… Luego, tras vestirnos, subimos hasta la cubierta 12 para empezar el día con un buen desayuno.


El resto de la mañana la pasamos disfrutando de la piscina para niños Kid’s Pool, de los jacuzzis y de las hamacas.


Cuando volvió a apretar el hambre, regresamos al Garden Café a reponer fuerzas…


Después de comer y, tras la siesta rutinaria del peque, volvimos al agua…


A eso de las 19:30 horas, cambiamos el bañador por ropa casual y, como ese día en el Stardust Theater iba a tener lugar un show a cargo de un cómico de habla inglesa, decidimos obviarlo y llevar al peque a jugar al club infantil Guppies Open Play de la cubierta 13.


Tras la cena, que disfrutamos nuevamente en el Garden Café, no quedó otra cosa que hacer que volver al camarote a descansar de otro día increíble de crucero…


DÍA 2: Con las ganas de ver Edimburgo

Ese día, nuestro crucero tenía previsto fondear cerca del puerto de Newhaven, a unos 5 Km de Edimburgo… Decidimos no contratar ninguna actividad extra en ese puerto pues pensamos que, con el tiempo de escala que tendríamos (de 6:30 a 17:30 horas), podríamos hacer un buen recorrido por la ciudad por nuestra cuenta.


A pesar de que habíamos dormido plácidamente mecidos por las olas del mar, aquel día nos despertamos bastante temprano pues la voz de nuestra directora de crucero se alzó desde la megafonía a primerísima hora de la mañana para informarnos de que las rachas de viento impedían el traslado en tenders de manera segura de los cruceristas desde la bahía hasta el puerto de Newhaven y que, lamentablemente, se suspendía la escala… Así que nos quedamos: ¡con las ganas de ver Edimburgo!


Sin las prisas por desembarcar, aquel día aprovechamos nuevamente para permanecer un rato más en la cama… Luego, tras vestirnos, subimos hasta la cubierta 12 para empezar el día con un buen desayuno.


El resto de la mañana la pasamos en el club infantil Guppies Open Play y paseando por las cubiertas del barco.


Cuando volvió a apretar el hambre, regresamos al Garden Café a reponer fuerzas…


Después de comer y, tras la siesta rutinaria del peque, nos tomamos un cóctel en el Bliss Ultra Lounge de la cubierta 7 y aprovechamos para asistir al show de las 19:00 horas que tenía lugar en el Stardust Theater: Memory, un espectáculo a cargo de la pareja Celestial Pas de Deux que realizaba elegantes acrobacias celebrando su amor… ¡Precioso!


Luego, para la cena, decidimos probar la comida del restaurante irlandés O’Sheehan’s Neighborhood Bar & Grill.


Las últimas horas de aquel día las dedicamos a apostar unos cuantos dólares en el Casino…


Aquella noche no nos reportó ganancias, así que no quedaba otra cosa que hacer que volver al camarote a descansar de nuestro segundo día increíble de crucero…


DÍA 3: Inverness

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en el puerto de Invergordon, uno de los puertos marítimos más importantes del norte de Escocia. Situado en la costa del fiordo de Cromarty, se encontraba a unos 38 Km de distancia de la Capital de las Tierras Altas, Inverness. Así, para aquel día, decidimos contratar una excursión que nos acercara al centro administrativo, comercial y cultural de todo el norte escocés desde el puerto de Invergordon pero que nos permitiera visitarlo por libre para, así, centrarnos en lo que realmente queríamos visitar… Así que, teniendo en cuenta donde nos dejaría la excursión y donde nos recogería, preparamos un itinerario por el centro de Inverness… (Recorrido total caminando: 0,40 h – 2,9 Km).

Aquel día tuvimos que levantarnos bastante temprano pues debíamos estar a las 8:45 en el Stardust Theater para dar comienzo a la excursión que teníamos reservada con la naviera… Así que, tras desperezarnos, vestirnos y tomar nuestro voucher de reserva de la excursión para aquel día, subimos raudos hasta la cubierta 12 para empezar el día con un buen desayuno.


A las 8:45 ya estábamos en el punto de encuentro para el inicio de la excursión dentro del Stardust Theater, en la cubierta 7.


Cuando ya habían acudido todos los pasajeros que iban a realizar la excursión, desembarcamos, dejamos a un lado el puerto y nos subimos al autobús con el que iríamos a Inverness.


Tardamos algo más de media hora en llegar a Inverness… El bus nos dejó en Ardross St, justo al lado de la Catedral.


Nada más bajar del autobús, a pesar de que era un día soleado, sentimos un frescor propio del otoño, pero había que ponerse en marcha…


Dejando la Catedral de Invernes para la vuelta, nuestra primera parada del itinerario para ese día era el Infirmary Bridge. Para llegar hasta él, sólo tuvimos que caminar unos 5 minutos por Bishop Rd y Ness Walk. Cuando llegamos allí, nos encontramos con un elegante puente colgante victoriano que conectaba zonas arboladas muy tranquilas… ¡Era una preciosidad! Pasamos un buen rato tomando fotos y también aprovechamos para hacer algún que otro vuelo con el dron…


Luego, desandamos lo andado y seguimos por Ardross Terrace pudiendo apreciar, al otro lado del río, la imponente fortaleza de arenisca roja que constituía el Castillo de Inverness, sin duda, el símbolo de la ciudad…


Seguidamente, continuamos por Huntly St hasta que nos topamos con el también precioso Greig Street Bridge. Antes de cruzarlo, aprovechamos para obtener una de las mejores postales hacia las iglesias de la orilla…

Cruzamos el puente, probando como se tambaleaba bajo nuestros pies, y caminamos por Church Ln hasta su cruce con Church St y, tras unos pasos, llegamos a la siguiente parada del itinerario que teníamos prevista: la Old High Church. Si bien la iglesia era bastante coqueta, su cementerio era grande y digno de visitar… Aunque su historia era oscura (pues, tras la batalla de Culloden, los prisioneros jacobitas fueron ejecutados y enterrados allí), se prestaba a unas fotos preciosas, ¿no crees?

Saliendo de la iglesia, tomamos Church St hasta alcanzar el Victorian Market… Su imponente estructura cubierta de hierro forjado y madera decorativa nos pareció preciosa…


Atravesamos el mercado, repleto de comercios de pequeños artesanos, chocolaterías artesanales, librerías de segunda mano, sastrerías tradicionales de kilts y tiendas de souvenirs y, tras caminar unos pasos por Academy St, nos topamos con la plaza Falcon Square y con el nuevo monumento Market Cross, una especie de obelisco decorado en su cénit con una figura de un unicornio…


Desde allí, nos desplazamos a High Street, la arteria peatonal principal de la ciudad, repleta de tiendas, cafés tradicionales, artistas callejeros y, también, turistas... Allí, aprovechamos para hacer una alto en el camino y ofrecer algo de fruta a nuestro retoño y, también, para adquirir algún souvenir…

Para llegar a la última parada de nuestro itinerario previsto para ese día, cruzamos nuevamente el río Ness a través del precioso Ness Bridge y tomamos de nuevo Ardross Terrace hasta alcanzar la Catedral de Inverness. Aunque decidimos no entrar, pasamos un buen rato tomando fotografías de su fachada de color rosado y sus torres truncadas sin agujas…

A la hora acordada, subimos de nuevo al autobús para desplazarnos hasta el crucero, al que llegamos pasadas las 14:30.


Pasamos las medidas de seguridad pertinentes y embarcamos… Fuimos a nuestro camarote para dejar la cámara de fotos y la mochila y coger el folleto FreeStyle Daily para ver qué actividades iba a haber por la tarde; y después, decidimos disfrutar de la comida del restaurante irlandés O’Sheehan’s Neighborhood Bar & Grill.


Tras la comida, nos acercamos a la cubierta 12, donde nos despedimos de Escocia y pasamos buena parte de la tarde en la piscina Kid’s Pool, como ya era habitual.


Luego, cambiamos el bañador por ropa casual y ocupamos un asiento en el Stardust Theater para ver el espectáculo Soul Rockin’ Night y nos dejamos llevar por nuestra Tina Turner interior y disfrutamos rocanroleando algunos de los grandes éxitos del rock durante todo el espectáculo.


Poco después de las 9 de la noche, fuimos a cenar al bufé Garden Café…


Las últimas horas de aquel día las dedicamos a pasear por las tiendas del barco…


DÍA 4: Otra vez en alta mar

Ese día, nuestro crucero navegaba hacia Ámsterdam, por lo que iba a ser otro día perfecto para aprovecharse de las instalaciones del navío.


Sin las prisas por desembarcar, aquel día aprovechamos para permanecer un rato más en la cama plácidamente mecidos por las olas del mar… Luego, tras vestirnos, subimos hasta la cubierta 12 para empezar el día con un buen desayuno.


El resto de la mañana la pasamos disfrutando de la piscina para niños Kid’s Pool, de los jacuzzis y de las hamacas y, también, aprovechamos para reservar mesa en los restaurantes de especialidades para los días siguientes.


Cuando volvió a apretar el hambre, regresamos al Garden Café a reponer fuerzas…


Después de comer y, tras la siesta rutinaria del peque, volvimos al club infantil Guppies Open Play de la cubierta 13 y aprovechamos para asistir al show de las 19:00 horas que tenía lugar en el Stardust Theater: Magician Joseph Réohm, un espectáculo a cargo de un ilusionista… ¡Muy recomendable!


La cena la realizamos nuevamente en el Garden Café y, finalmente, tras disfrutar de un cóctel, fuimos al camarote a descansar de otro día increíble de crucero…


DÍA 5: De nuevo en Ámsterdam

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en el puerto de Ijmuiden, uno de los nodos marítimos más importantes y estratégicos de los Países Bajos. Situado justo en la desembocadura del Canal del Mar del Norte, se encontraba a unos 40 Km de distancia de La Venecia del Norte. Así, para aquel día, decidimos no contratar ninguna actividad extra en ese puerto pues pensamos que, con el tiempo de escala que tendríamos (de 11:00 a 20:30 horas), podríamos hacer un buen recorrido por la ciudad por nuestra cuenta, pues la vez anterior que habíamos visitado Ámsterdam, en 2022, tuvimos la oportunidad de visitar muchos de sus atractivos… Así que preparamos un itinerario por Ámsterdam y alguno de sus alrededores para enamorarnos nuevamente La Venecia del Norte… (Recorrido total caminando: 0,42 h – 3,2 Km).

Como nuestro crucero no tenía previsto atracar en Ijmuiden hasta las 11 de la mañana, aprovechamos para quedarnos un poco más en la cama… Tras vestirnos, subimos hasta la cubierta 12 para empezar el día con un buen desayuno.


Poco después de las 11:00, procedimos al desembarque…


En unos 5 minutos habíamos llegado a las instalaciones de la terminal de cruceros donde, tras esperar una pequeña cola, adquirimos el pase turístico Amsterdam & Region Travel Ticket  que incluía el trayecto de ida y vuelta al centro de Ámsterdam y todo el transporte ilimitado dentro de Ámsterdam y a regiones cercanas durante ese día. El pase nos costó 23 €/adulto.


Justo en la terminal, encontramos una parada del autobús rojo 382 de la compañía Conexxion que llevaba al intercambiador de Sloterdijk con lo que accedimos al bus, no sin antes escanear los pases adquiridos en los dispositivos dispuestos a tal efecto.


Tras unos 30 minutos de trayecto, habíamos llegado al intercambiador de Sloterdijk.


La primera parada de nuestro itinerario para ese día no se encontraba en el centro de Ámsterdam pues, antes de visitar el centro de la ciudad, queríamos visitar un pueblecito que nos habíamos dejado en el tintero en nuestra anterior visita a La Venecia del Norte: Zaamdam, un pueblo que destaca por su arquitectura que parece sacada de un juego de Lego…


Cuando planificamos nuestra visita, vimos que Zaandam se encontraba a algo menos de 20 Km de Ámsterdam y que un trayecto en tren desde el intercambiador de Sloterdijk sólo llevaba 10 minutos así que, nos pareció una visita fácil de hacer en una escala de crucero…


Accedimos a la estación de tren del intercambiador y, tras pasar nuestros pases turísticos por los tornos, nos colocamos en el andén con dirección Zaandam. En pocos minutos un tren Sprinter llegó a la estación y, tras unos 10 minutos (una parada), llegamos al pueblo.


Nada más llegar, ya quedamos maravillados con lo pintoresco del lugar: las fachadas de colores y de arquitectura tradicional holandesa de las casas eran una pasada…


Bajando por la calle Stadhuisplein, nos topamos con el Stadhuis Zaanstad, el Ayuntamiento del pueblo; que resultó ser un edificio precioso en tonos verdes y naranjas, repleto de ventanales y con una especie de torre del reloj, cuya arquitectura combinaba a la perfección con la del centro de la ciudad…

Siguiendo por la misma calle, nos topamos con el responsable de la arquitectura del centro de Zaandam: el hotel Zaandam Inntel Hotel que, conformado por múltiples casas holandesas de colores, era una auténtica pasada… ¡Pasamos un buen rato tomando fotos!

Luego, continuamos por la calle Ankersmidplein hasta que llegamos a Gedempte Gracht, la zona de canales de Zaandam, por la que paseamos un buen rato… La zona se encontraba rodeada de tiendas pero los canales le daban un toque especial… ¡Bellísimo!


Viendo que se acercaba la hora de comer, decidimos ir al centro de Ámsterdam... Desandamos lo andado hasta la estación de tren de Zaandam y nos despedimos del ‘Pueblo de Lego’ que nos había sorprendido gratamente.


Pasamos de nuevo nuestros pases turísticos por los tornos y nos colocamos en el anden con dirección a Amsterdam Centraal. En pocos minutos un tren Sprinter llegó a la estación y, tras poco más de 10 minutos (dos paradas), llegamos a la Estación Central de Ámsterdam.


Caminando y esquivando a la inmensa cantidad de turistas que había en los alrededores del intercambiador, llegamos al Damrak Waterfront, uno de los lugares que nos habían enamorado en nuestra anterior visita a la ciudad. Así que no pudimos evitar, volver a fotografiar las fachadas de las casas inclinadas más bellas de la ciudad…

Antes de continuar viendo Ámsterdam, realizamos la parada para comer en los alrededores…


Para bajar la comida, paseamos por los canales del barrio de Jordaan por los que casi no habíamos pasado en nuestra primera visita y aprovechamos para adquirir algún que otro souvenir.


Y, para despedirnos de la ciudad, qué mejor manera que plantarnos en la Dam Square, ¿no crees? Allí, volvimos a contemplar el Palacio Real y la Nieuwe Kerk y nos quitamos la espinita con el Monumento Nacional, que ya no estaba rodeado de andamios…


Caminamos a lo largo de Damrak hasta que llegamos otra vez a la Estación Central. Allí, escaneamos nuestros pases turísticos por los tornos y tomamos un tren Sprinter hasta el intercambiador de Sloterdijk. Luego, tras unos minutos de espera, volvimos a subir al bus 382 hasta el puerto de Ijmuiden.


Una vez allí, caminamos por la terminal hasta el Norwegian Dawn y embarcamos.


Tras pasar las pertinentes medidas de seguridad, fuimos a nuestro camarote a dejar la cámara de fotos y la mochila y a darnos una ducha.


Poco antes de las 20:30 horas, nos acercamos al restaurante a la carta Moderno Churrascaria, el steakhouse brasileño, para al que habíamos realizado una reserva pues el show de aquella noche en el Stardust Theater no nos pareció muy interesante…


Cenamos muy bien aquella noche… Tras una barra de ensaladas, quesos y embutidos, los camareros fueron cortando diferentes cortes de carnes deliciosas directamente sobre nuestros platos hasta que ya no pudimos más…


Como colofón a aquel día, antes de regresar a nuestro camarote a descansar, fuimos al Bliss Ultra Lounge a tomarnos un cóctel y nos unimos durante un rato a la fiesta de los 90’s… Lo pasamos en grande rememorando las canciones de las Spice Girls, los Backstreet Boys o Vanilla Ice…


Día 6: Brujas

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en el puerto de Zeebrugge, una de las infraestructuras portuarias más importantes y modernas del norte de Europa. Situado justo en la costa de Flandes, se encontraba a unos 20 Km de distancia de Brujas. Así, para aquel día, decidimos no contratar ninguna actividad extra en ese puerto pues pensamos que, con el tiempo de escala que tendríamos (de 8:00 a 16:00 horas), podríamos hacer un buen recorrido por la ciudad por nuestra cuenta… (Recorrido total caminando: 0,47 h – 3,4 Km).

Aquel día tuvimos que levantarnos bastante temprano pues queríamos desembarcar a más tardar a las 9:00 para aprovechar bien el día en Brujas… Así que, tras desperezarnos y vestirnos, subimos raudos hasta la cubierta 12 para empezar el día con un buen desayuno.


Poco antes de las 9:00, procedimos al desembarque…


Tomamos el siguiente bus lanzadera que el puerto proporcionaba gratuitamente para salir de la terminal de cruceros de Zeebrugge y 15 minutos después de las 9 de la mañana ya estábamos a las puertas de la agencia Cruise Express, que proporcionaba traslados en bus desde el puerto de Zeebrugge hasta el centro de Brujas y cuyos servicios habíamos reservado ya desde casa. Nos pusimos en la fila dedicada a las personas que ya tenían billete y en pocos minutos montamos en el bus.


Llegamos a la estación de autobuses de Bruges Bargeplein tras unos 20 minutos de trayecto…


Iniciamos nuestro recorrido por Brujas atravesando el parque Minnewaterpark, un parque tranquilo, repleto de grandes árboles y que rodeaba el precioso Lago del Amor, donde pudimos ver decenas de cisnes nadando en sus aguas… ¡Una maravilla!


Tras atravesar el parque, tomamos Wijngaardplein y Wijngaardstraat; luego, Katelijnestraat y Mariastraat hasta su cruce con O. L. Vrouwekerkhof-Zuid y, tras caminar unos pasos por esa última calle, llegamos a las inmediaciones de la Iglesia de Nuestra Señora, con su impresionante torre de 115 metros, y al Puente de Bonifacio, célebremente conocido como el Puente de los Besos… Allí, bajo ese puente de piedra que se integraba a la perfección con la arquitectura gótica circundante, pudimos ver los primeros barcos de remos surcando los canales... ¡El paisaje era bellísimo! Pasamos un buen rato tomando fotos…


Siguiendo nuestro itinerario previsto para ese día, cruzamos el canal por medio del Puente de Bonifacio y atravesamos un pequeño parque hasta alcanzar la calle Dijver que iba paralela al río. Tras andar unos pasos, llegamos al muelle de Wollestraat, uno de los 5 muelles oficiales desde los que partían los barcos que realizaban recorridos por los canales de la ciudad… Así que, sin dudarlo, compramos los boletos (15 €/adulto) y nos dispusimos a realizar uno de los Bruges River Cruises…

El recorrido en barco por los canales, de unos 30 minutos de duración, nos sirvió para obtener otra perspectiva de las fachadas góticas de los edificios que daban directamente al agua y, también, para alcanzar, por un lado, el Groenerei, conocido por muchos como el canal más pintoresco de Brujas y, por otro lado, uno de los puntos más fotografiados de Brujas, el Muelle del Rosario, una intersección de canales donde los edificios antiguos se reflejaban sobre el agua junto a sauces llorones… ¡Salimos encantados!


El crucero volvió a dejarnos en el muelle de Wollestraat así que, para alcanzar la siguiente parada de nuestro itinerario, sólo tuvimos que caminar unos 5 minutos en línea recta por la calle homónima. Llegamos así a Grote Markt, el corazón palpitante de la ciudad, que destacada por sus casas de colores y tejados escalonados… Allí, también pudimos admirar el impresionante Campanario Belfort…

Tomando Breidelstraat, una de las callejuelas que partían de la Plaza del Mercado, llegamos a la otra plaza imprescindible de Brujas, la Plaza Burg, el centro administrativo histórico de la ciudad. Allí, nos quedamos maravillados con las vistas de la impresionante fachada gótica del Ayuntamiento, con sus torreones e intrincadas esculturas y, también, pudimos acceder al interior de la Basílica de la Santa Sangre, que custodiaba una de las reliquias más veneradas del cristianismo en Europa: un vial de cristal de roca que supuestamente contiene una tela con sangre de Jesucristo…


La mañana nos había dado para visitar los mayores atractivos de la ciudad así que, antes de regresar a la estación de autobuses y tomar un autobús de regreso al puerto de Zeebrugge, decidimos hacer una parada para comprar algún que otro souvenir y alguna muestra de la gastronomía belga… ¡Nos moríamos por probar alguno de sus chocolates!


Brujas nos había encantado pero, tras las compras, debíamos regresar el crucero… En poco más de 20 minuto deshicimos el camino andado y llegamos a la estación de autobuses. Tras unos minutos de espera, subimos al autobús de Cruise Express y pusimos rumbo al puerto.


Llegamos al puerto de Zeebrugge poco antes de las 3 de la tarde. Tomamos el siguiente bus lanzadera que el puerto proporcionaba gratuitamente para moverse por la terminal de cruceros y volvimos a embarcar al Dawn.


Tras pasar las pertinentes medidas de seguridad, fuimos a nuestro camarote a dejar la cámara de fotos y la mochila y luego fuimos a comer al restaurante irlandés O’Sheehan’s Neighborhood Bar & Grill.


Después de comer y, tras la siesta rutinaria del peque, volvimos al club infantil Guppies Open Play de la cubierta 13 y aprovechamos para asistir al show de las 19:00 horas que tenía lugar en el Stardust Theater: Elements, un espectáculo en el que participaban todos los artistas que habían realizado shows en el teatro los días anteriores y que servía como colofón teatral del crucero… ¡Fue increíble!


La cena la realizamos nuevamente en el Garden Café y, finalmente, tras disfrutar de un cóctel, fuimos al camarote a descansar de otro día increíble de crucero…


Día 7: Le Havre

Ese día, nuestro crucero hacía puerto en el puerto de Le Havre, el gran puerto de entrada a París. La mayor parte de los cruceristas aprovechaban esa escala, como decimos, para visitar la capital de Francia pero, dados los casi 200 Km de distancia que separaban dicho puerto del centro de París (lo que se traducía en 2 horas y media de viaje por trayecto) y teniendo en cuenta que ya la conocíamos, decidimos realizar algo distinto y visitar la ciudad de Le Havre. Así, para aquel día, decidimos no contratar ninguna actividad extra en ese puerto pues pensamos que, con el tiempo de escala que tendríamos (de 7:00 a 21:30 horas), podríamos hacer un buen recorrido por la ciudad por nuestra cuenta… (Recorrido total caminando: 0,49 h – 3,5 Km).

Aquella noche volvimos a dormir bastante bien mecidos por las olas del mar; probablemente también porque el día anterior había sido bastante agotador… Sin demasiadas prisas, nos vestimos y subimos hasta la cubierta 12 para comenzar el día con un buen desayuno.


Poco antes de las 10:00, procedimos al desembarque…


A pocos pasos del Norwegian Dawn se encontraba una caseta con información turística de la ciudad y que proveía tickets para autobuses lanzadera entre el puerto y el centro de Le Havre por 10 €/adulto. Así que compramos dichos tickets y tomamos el siguiente bus lanzadera. 10 minutos después el bus nos dejó en la Place Aguste Perret, en el centro de Le Havre, y pudimos dar comienzo a nuestro itinerario…


Iniciamos nuestro recorrido por Le Havre caminando por la Rue de Paris, una amplia avenida con galerías porticadas… Ese fue nuestro primer contacto con el hormigón prefabricado ideado por Perret en la reconstrucción de la ciudad tras la II Guerra Mundial para dar uniformidad estética a los comercios y viviendas…


A pocos metros nos topamos con el Hotel de Ville, el Ayuntamiento de la ciudad, que estaba ubicado en una enorme plaza (luego supimos que era una de las plazas públicas más grandes de Europa). Nos pareció un Ayuntamiento que, sin ser feo, era totalmente distinto a todos los que habíamos visto hasta ahora: de hormigón, de líneas cuadradas y con una majestuosa torre de 18 plantas y 72 metros de altura...

Tras las fotos de rigor, tomamos la Rue Paul Doumer hasta su cruce con la Rue de Caligny y, tras unos 10 minutos de caminata, nos encontramos de frente a la Iglesia de San José, el símbolo de la ciudad y otra obra maestra de Auguste Perret. De nuevo, era diferente a todas las iglesias que habíamos visto hasta entonces… Su torre linterna octogonal de 107 metros de altura nos resultó impresionante pero más aún lo era su interior que, aún siendo de nuevo de hormigón, deslumbraba por la luz que se colaba por las más de 12000 piezas de cristal colocadas a modo de vidrieras a lo largo de la toda la longitud de su torre... ¡Era todo un espectáculo!


Tras la visita a la Iglesia de San José, hicimos una parada para ofrecer algo de fruta a Álex…


Después, tomamos la Rue Louis Brindeau y, de nuevo, la Rue de Paris hasta que alcanzamos la siguiente para de nuestro itinerario para ese día: El Volcán, una de las obras del arquitecto Oscar Niemeyer… Ese teatro y biblioteca pública rompía con la estética de líneas rectas y hormigón gris de la ciudad pues sus líneas evocaban efectivamente las de un volcán y, pese a estar construido de hormigón, éste era blanco…


Justo enfrente de El Volcán, en la Place du Géneral de Gaulle, encontramos una imponente estructura de granito y bronce que no habíamos contemplado en nuestro itinerario. Se trataba del Monumento a los Caídos, uno de los poquísimos monumentos históricos que sobrevivió casi intacto a los brutales bombardeos de 1944. Fue todo un descubrimiento porque era una escultura preciosa...

Para llegar a la siguiente parada de nuestro recorrido, volvimos a caminar por la Rue de Paris. Tras unos 7 minutos de caminata, llegamos a la Catedral de Notre-Dame, uno de los escasos edificios antiguos que sobrevivieron a los bombardeos. Por eso, encontramos una iglesia más parecida a las que acostumbrábamos a ver, con una fachada que combinaba elementos del gótico tardío con el renacimiento y un interior cuidado…


A pocos pasos de la catedral de Le Havre, hallamos La Catène de Conteneurs, uno de los iconos más fotografiados del puerto de Le Havre… ¡Toda la escultura estaba formada por contenedores de mercancías! Impresionante, ¿no crees?

Para llegar a la última parada de nuestro itinerario para ese día, seguimos por el paseo marítimo de Quai de Southampton unos 7 minutos. Así, encontramos a La Bruja del Mar, una llamativa escultura que se alzaba en lo alto de un edificio de maniobras portuarias con forma de bruja…


Una vez vistos todos los atractivos que teníamos previstos, regresamos a Place Auguste Perret para tomar de nuevo la lanzadera hasta el puerto.


Llegamos al puerto de Le Havre poco antes de las 2 de la tarde.


Tras pasar las pertinentes medidas de seguridad, fuimos a nuestro camarote a dejar la cámara de fotos y la mochila y luego fuimos a comer al Garden Café.


Después de comer y, tras la siesta rutinaria del peque, aprovechamos para rehacer las maletas y, luego, volvimos al club infantil Guppies Open Play de la cubierta 13 y, poco antes de las 20:30 horas, nos acercamos al restaurante a la carta Cagney’s Steakhouse, el steakhouse americano, para al que habíamos realizado una reserva pues ese día no había show en el Stardust Theater, sino que ponían una película a modo de cine…


Volvimos a cenar muy bien aquella noche…


Como colofón a aquel día, antes de regresar a nuestro camarote a descansar, fuimos al Bliss Ultra Lounge a tomarnos un cóctel y nos unimos durante un rato a la fiesta de despedida…

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